El proceso de convertirse en persona aparece como uno de los grandes sueños del ser humano, a pesar de que, tal vez, pocos los sueñan para convertirlo en un proyecto efectivo.

Sobre estas condiciones para establecer relacione profundas que facilitan el proceso de convertirse en persona desde la perspectiva de PNL, cfr. R. B. Dilts, Visionary Leadership. Capitola, CA, Meta Publications, 1996, pp. 18-52. L. J. González, Guiados por el espíritu. Monterrey, México, Font, 1998, pp. 224-254.

Por estas dos razones, la de ser un sueño y la de ser un ideal poco cultivado, el proceso de convertirse en persona reclama una dosis abundante de esperanza.

Si llevado a la autenticidad, expresas lo que piensas, sientes y eres, de manera no destructiva para el otro, necesitas esperanza. La esperanza de que así establecerás una relación autentica, es decir, libre de mascaras y escondrijos.

La aceptación incondicional del otro, que te lleva distinguir entre sus conductas y su identidad, para expresarle tu respeto en razón de esta última, aunque desapruebes sus conductas negativas, supone la esperanza implícita, de que él también tenga respeto para ti. Solo así, con una aceptación incondicional reciproca, se establecen relaciones profundas.

La empatía, que te anima a expresar lo que percibes del otro, mediante el esfuerzo por meterte en su pellejo, está igualmente animada por la esperanza no sólo de entenderlo desde su perspectiva, sino también saber expresar adecuadamente, en términos hipotéticos, lo que en él percibes: “si no me equivoco, tú…”, “si te entiendo”, “me parece que tú…”, “te percibo…”, “¿quieres decir que…?”

Por otro lado, el establecimiento de rapport que, de ordinario, genera una relación de armonía, confianza y colaboración, reclama también esperanza. ¿Cómo tratarías de hacerte igual que el otro, en su postura corporal, gestos, respiración, tono de voz, lenguaje, etcétera, si no tuvieras esperanza de lograr un buen rapport con él?

Las perspectivas, adoptadas en la relación con el otro, son descritas en PNL de modo muy sencillo: 1ª, 2ª, 3ª. posiciones. La 1ª. posición te anima a quedarte en tu propia piel, abriendo las puertas de tu corazón que son los sentidos. Si alguien te sonríe, acoges su sonrisa a través de la vista, dejándola entrar hasta el fondo de tu alma. Eres plenamente actor ante el otro ser humano.

La 2ª. posición corresponde exactamente a la empatía. A veces se añade la posibilidad de quedarte en la piel del otro, para verte a ti mismo desde su perspectiva. Eso como si, por breves instantes, te convirtieras en la persona de tu interlocutor.

La 3ª. posición consiste en utilizar tu capacidad de autoconciencia o de reflexión, aunque sea por pocos momentos, para contemplarte a ti mismo en el acto de relacionarte con el otro. Como si vieras una película en la televisión, en la que tu mismo apareces como actor en las escenas correspondientes a tu vivir concreto. Te vuelves así un observador.

No perderías tiempo en usar estas tres posiciones, si no tuvieras esperanza de construir, mediante su combinación inteligente, una relación mas profunda con tu prójimo.

Un plan sistemático, que implica: meta, acción, agudeza, flexibilidad, representa, en realidad, un ejercicio práctico de la esperanza. En las relaciones ofrece un apoyo incomparable. Te anima a preguntarte que quieres lograr en el encuentro con tu interlocutor, que vas a hacer para conseguirlo, como sabes si lo estas logrando y que otras cosas puedes hacer, si lo que estas haciendo no te da el resultado que buscas mediante la relación.

Otro tanto vale para la posibilidad de mantener ante su mira los cinco rasgos que hacen de ti una persona. Si te ves, en el futuro, como si ya fueras en plenitud un ser único (original), autoconsciente, responsable, libre y capaz de amar, se debe a que tienes esperanza de llegar a ser el que puedes ser.

Ahora mismo, con tu imaginación, puedes visualizarte encarnando estos cinco atributos de tu condición de persona. Al mismo tiempo, eres capaz de imaginarte caminando hacia esta meta por medio de relaciones humanas profundas. Representa en tu mente el escenario interpersonal en que utilizas la autenticidad (1ª. posición), la aceptación incondicional (rapport) y la empatía (2ª posición), sin olvidar la 3ª. posición y el plan sistémico que en tu mente preparas duramente un par de minutos.

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Psicologia / Neurociencia

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