“La más peligrosa manera de engañarse a sí mismo es creer que sólo existe una realidad”

Lo que yo pienso que
el piensa que yo pienso.
 

¿ES REAL LA REALIDAD?

PAUL WATZLAWICK

                                                                                                 

Confusión, desinformación, comunicación. La obra toma su punto de arranque en los problemas más elementales de la labor de traducción, puesto que, con ella, leves matices del significado, originados por el cambio de una lengua a otra, pueden provocar confusiones con serias repercusiones en las relaciones internacionales, y los errores de interpretación del recíproco comportamiento entre seres humanos y otras criaturas, como los osos, a veces han resultado fatales.

¿Es real la realidad? se preguntaba Watzlawick, y escribía: “Creer que la propia visión de la realidad es la realidad misma, es una peligrosa ilusión, pero se hace aún más peligrosa si se la vincula a la misión mesiánica de sentirse en la obligación de explicar y organizar el mundo de acuerdo con ella, sin que importe que el mundo lo quiera o no”.

Pensaba, como todo constructivista, que la realidad no existe como hecho objetivo, sino que es una construcción más dentro de las construcciones mentales que realiza una persona a partir de la interacción permanente con su entorno. La pregunta por la realidad es tan antigua como la historia misma del pensamiento humano: desde la “invención” de la realidad por el pensamiento eléata, pasando por los múltiples debates sobre el estatuto de lo real en la antigüedad y el medioevo, la concepción de que todo es una emanación de la propia mente, la filosofía cartesiana y su distinción entre sustancia pensante y sustancia extensa, el idealismo trascendental kantiano, Wittgenstein (lo que debe ocuparnos no son las cosas sino aquello que les atribuímos), o el constructivismo moderno (Piaget, Maturana, von Glasersfeld, von Foerster, Watzlawick), ¿quién no ha intentado determinar lo que significa la realidad? El siglo XX remató la cuestión: “Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad”, escribió Edgar Morin.

Watzlawick, y sus colegas de Palo Alto, desarrollaron una concepción holística en la forma de ver el mundo.Para esta escuela (que el antropólogo Gregory Bateson trasladó a las ciencias humanas), un efecto es resultado de múltiples variables causales, pero a la vez tiene sus efectos sobre las causas que lo generan. Bateson fué el primero en hacer hincapié en que la realidad física y espiritual debe ser encarada como un vasto sistema compuesto de subsistemas coherentes, en cuya evolución es decisivo el entorno. Watzlawick amalgamó las ideas germinales de Bateson con su perspectiva constructivista, completando así el modelo. Frente a un determinado hecho (efecto) solemos preguntarnos por qué sucede (su causa); el problema es que el efecto es mucho más que el resultado de una causa unívoca; es resultado de muchas formas de comunicación verbal y paraverbal, efectos dominó que se concatenan. Si a esto se suma que la búsqueda del porqué se halla sesgada por el ojo del observador protagonista, se puede inferir que el motivo hallado es sólo una invención y no una causa real, verdadera y objetiva.

Los investigadores de Palo Alto mostraron que ya no era posible concebir al individuo separado de sus propias acciones (más bien interacciones), de sus silencios, de sus percepciones, de su contexto sociocultural, de su carga histórica y semántica, de los tabúes de su civilización; en definitiva de la comunicación que devino un factor crucial en la construcción de la realidad.

Watzlawick enfatizaba el aspecto intercomunicativo en los procesos relacionales, puesto que cualquier análisis humano se desarrolla en situación de interacción. ¿Que versiones de lo real apuntalan la organización y acción de las naciones? ¿Que visión del mundo crean los medios masivos? Sostenía que el desvencijado andamiaje de nuestras cotidianas percepciones de la realidad es ilusorio, y que no hacemos sino repararlo y apuntalarlo, incluso al alto precio de tener que distorsionar los hechos para que no contradigan a nuestro concepto de la realidad, en vez de hacer lo contrario.

 Los códigos analógicos crean, pues, las envolventes de los códigos digitales (las lenguas y los lenguajes) y sólo ambos, analógicos y digitales, dan sentido a la comunicación. Lejos, pues, de las teorías funcionalistas, donde el protagonismo está en el emisor y el receptor parece tener un carácter pasivo y uniforme. Comunicar es, para Watzlawick, un proceso de interacción, de formación del conocimiento.

En Watzlawick encontramos una constante en el análisis para la comprensión de la realidad. Aparece también aquí una visión dicotómica, ya que distingue entre realidades de primer rango, descritas por la objetividad de su estado físico, y de segundo orden, en las que interviene la subjetividad compleja del significado que les atribuimos. No hay, pues, una ‘realidad real’, sino representaciones de la realidad, donde también intervienen los imaginarios ‘patológicos’, las visiones supuestamente distorsionadas. En este sentido, la salud y la enfermedad mentales no son tasaciones de una interpretación cierta e inmutable, sino que están relacionadas con referencias y códigos sociales y culturales.

La realidad aparece como un suceder ajeno e independiente de la propia sociedad. Watzlawick analiza la percepción y la comunicación como instancias constructivas, como protocolos de innovación, como construcción social de la realidad, y no como meras constataciones de lo que ocurre, de la realidad externa… La realidad es fruto de la convención interpersonal y social, de los atributos que se asignan en un momento y lugar a las diferentes partes de esa ‘experiencia’ de realidad. Por eso, la realidad no es una, sino que la forman sensaciones, visiones e interpretaciones.

EL LENGUAJE DEL CAMBIO

PAUL WATZLAWICK

 

Nuestros dos lenguajes

Nos enfrentamos con dos lenguajes. Uno de ellos, es objetivo, definidor, cerebral, lógico, analítico; es el lenguaje de la razón, de la ciencia, de la interpretación y la explicación y, por consiguiente el lenguaje de la mayoría de las terapias. El otro, es mucho más difícil de definir, porque no es el lenguaje de la definición. Podría designársele tal vez como el lenguaje de la imagen, de la metáfora, del pars pro toto, a caso del símbolo y, en cualquier caso, el lenguaje de la totalidad (no de la descomposición analítica).

El hecho de que existan estos dos lenguajes sugiere la hipótesis de que cada uno de ellos debe n corresponderles unas concepciones del mundo totalmente diferentes, porque es bien sabido que un lenguaje más que reflejar la realidad lo que hace es crear una realidad. La teoría de los tipos de Jung en la que se enfrentan diametralmente los pares contrapuestos pensamiento – sentimiento o percepción – intuición.

Nuestros dos cerebros

En los ”diestros”, domina el hemisferio cerebral izquierdo, especializado en la traducción de la percepción del medio a representaciones lógicas, semánticas y fonéticas y en la comunicación con realidad sobre la base de esta información lógico – analítica del mundo. Entre sus funciones entra todo cuanto se relaciona con el lenguaje (la gramática, la sintaxis, la semántica) y con el pensamiento estructurado (la lectura, la escritura, el cálculo) en general todo lo relacionado con la comunicación digital. También llamado en la literatura especializada, hemisferio verbal. Probablemente este hemisferio es el que ayuda a interpretar la significación de los pequeños detalles.

Hemisferio derecho: está altamente desarrollado para la comprensión unitaria de conjuntos complejos, muestras, configuraciones y estructuras. Es el que dirige la percepción de una figura desde los más puntos de vista y deformaciones perspectivas; consigue comprender la totalidad basándose en una de sus partes (aun cuando ésta sea mínima). Es “atemporal”, es decir, de un lado sus contenidos parecen ser mucho más resistentes al tiempo, mientras que la concepción de los lapsos temporales y por ende, la orientación en el tiempo, le resulta mucho más difícil que al hemisferio cerebral izquierdo. Su lenguaje es arcaico y poco desarrollado; se le designa como el hemisferio cerebral mudo o no dominante. Posee una imagen del mundo más o menos cerrada. Domina aquí básicamente la imagen, la analogía y, por ello, también la evocación de imágenes extraídas del recuerdo y de sus correspondientes sensaciones.

Comprobaciones experimentales

Esta diferenciación de las funciones cerebrales implica no sólo que las dos mitades no responden de la misma manera a unos mismos incentivos del medio ambiente, sino que además, cada una de ellas solo reacciona a aquellos estímulos que caen bajo su competencia. De donde se sigue que todo intento por influir en cada uno de los dos hemisferios debe utilizar su “lenguaje” específico, para que la señal o respectivamente la comunicación alcance su objetivo. En los casos normales los dos hemisferios pueden conseguir un alto grado de integración y complementariedad a causa de sus distintas especializaciones. Podemos además suponer que probablemente cada hemisferio toma por así decirlo, la dirección en aquellos casos en los que, en virtud de su especialización, es más competente que el otro para dominar una situación concreta, es decir, utiliza el concepto de “solución por velocidad”, donde el hemisferio que alcanza más rápidamente la solución del problema, domina la eferencia y determina por tanto el comportamiento solucionador del problema.

El modelo de interacción propone la denominación “solución por motivación”, con lo que intenta decir que toma la iniciativa y determina el comportamiento el hemisferio para el que resulta más importante alcanzar el resultado correspondiente.

Concepciones del mundo

Las personas sufren bajo el peso de su concepción o imagen del mundo, bajo la no resuelta contradicción entre lo que las cosas son y lo que, de acuerdo con su visión del mundo, debería ser. Una concepción del mundo representa, la síntesis más universal y compleja de miríadas de vivencias, influidas por otras interpretaciones, convicciones y adscripciones de valor y sentido a los objetos de nuestra percepción, derivadas de aquellas vivencias, de las que la persona interesada es capaz: es en el sentido más directo e inmediato, el resultado de la comunicación.

Un mundo totalmente libre de subjetividad es decir, un mundo en el que siguiendo la exigencia científica de objetividad absoluta, ya no seria un mundo perceptible, y en consecuencia, quedaría situado fuera del campo de toda investigación. Para modificar esta realidad, aparentemente inmodificable hay que saber comprender la concepción del mundo de la persona interesada y averiguar cómo puede conseguirse este cambio desde una mera perspectiva técnica.

Por lo que se refiere al lenguaje, expresa la concepción del mundo y es por tanto, también la llave del ser en el mundo y del sufrir por el mundo de una persona.

La técnica: se abren tres posibilidades que pueden presentarse mezcladas en grados diversos: 1.- la utilización de las formas lingüísticas propias del hemisferio cerebral derecho: 2.- el bloqueo del hemisferio cerebral izquierdo; 3.- normas de comportamiento, con metas bien definidas.

Formas lingüísticas del hemisferio cerebral derecho

Formas del lenguaje figurado: La poesía, la música, la rima, la rima doble con metástasis, parábolas, etc. Todo deseo, todo mandato, es mucho mas eficaz si se expresa en lenguaje positivo (evitando las negaciones). Las formas lingüísticas positivas y concretas son uno de los presupuestos de un influjo eficaz.

Pars pro toto: aparece indicada donde, por las razones que fueren (extrañeza, enormidad, aparente falta de sentido), resulta difícil la comprensión de una totalidad. Puede representar sustitutivamente al todo pero también puede producir una nueva totalidad, posibilitando la modificación de una concepción del mundo pero para esto, es indispensable conocer la concepción del mundo que se debe modificar. El aspecto del resto irresuelto quiere decir que nunca debe intentarse llegar a la solución total y definitiva de un problema, sino solo a su mejoría esencial, es decir, eliminar la idea de éxitos totales o fracasos definitivos.

Aforismo: crea entre dos conceptos o dos líneas de pensamiento una conexión desconcertante o paradójica que por eso llama más la atención y causa una impresión más directa. En principio, se trata de un rodeo o de una interrupción de la censura. Parece darse aquí una regla tácita de la comunicación humana, según la cual lo que se dice – pero sin decirlo expresamente – no se dice “realmente”, pero, a pesar de ello, posee una singular capacidad expresiva.

El bloqueo del hemisferio cerebral izquierdo

La terapia conoce algunos métodos, para conseguir un bloqueo transitorio de la censura crítico – analítica y lógica de la razón, por ejemplo, la técnica de la confusión de Erickson que se refiere esencialmente, a una sobrecarga del hemisferio izquierdo, mediante el cual se hace imposible la comunicación inmediata con el derecho.

Il est interdit d´interdire (prohibido prohibir): la prohibición de prohibir algo – sea lo que fuere – es, naturalmente, una prohibición en sí y crea una situación insostenible en pura lógica porque se prohíbe a sí misma y por tanto se priva de su propia base.

Prescripciones de síntoma: Sentimos los síntomas como impedimentos o como impulsos que se sustraen a nuestro dominio y, en este sentido, son puramente espontáneos. La intervención consiste, en prescribir – y no en combatir – los síntomas.

Desplazamiento de síntoma: se trata de un desplazamiento provisional del síntoma, que proporciona al paciente un primer vislumbre de un posible poder sobre el síntoma.

La ilusión de las alternativas: sugiere que se da una presión para elegir entre dos alternativas, pero se trata de una elección que o bien es ilusoria porque ninguna de las dos es adecuada o, es imposible en la practica.

Reestructuraciones: se trata de crear la ilusión de que solo existen dos posibilidades. En esta se desbordan los límites de la ilusión.

Prescripciones de comportamiento

Las prescripciones de comportamiento abarcan desde los mandatos más simples e inmediatos hasta las más complicadas combinaciones de dobles vinculaciones terapéuticas, reestructuraciones e ilusiones de alternativas. El juego es el sistema que queda aprisionado dentro de sus propias y rígidas reglas y no puede establecer por sí mismo una regla para la modificación de sus reglas (una metaregla). En consecuencia, hay que introducirla desde el exterior y de ordinario se intenta hacerlo mediante la conversación y la explicación, de una parte porque se atribuye a la concepción del hemisferio cerebral izquierdo, a la comprensión, y de otra, porque se estima que recurrir a la acción en vez de a los discursos es una práctica manipuladora.

Todo menos esto

La frase alude al hecho de que los sufrimientos anímicos despiertan en nosotros la disposición de hacer todo lo posible para eliminarlos, todo menos una cosa determinada. Y esta cosa es, la causa de los sufrimientos. La única solución posible se halla siempre en la dirección del mayor temor y, por ende, de la más viva resistencia.

Utilización del “lenguaje” del paciente: se aprende y utiliza el lenguaje del cliente, en el más estricto sentido de la palabra, y lo utiliza para expresar con él sus propias comunicaciones. Además el uso de ciertas palabras revela las modalidades de sentido con que la persona en cuestión afronta primariamente el mundo.

Utilización de la resistencia: en toda situación conflictiva se dan básicamente dos posibilidades para rechazar los ataques de otro: se replica al ataque con un contraataque de al menos igual fuerza o bien se opta por ceder, por apartarse.

Anticipación: Aristóteles la describe como: un medio para prevenir de antemano las objeciones del auditorio o de otros, cuya oposición es de esperar, y para eliminar así las dificultades previstas. De esta forma, deben anticiparse aquellas cosas que probablemente causaran extrañeza en los oyentes y disculparlas con razones que justifiquen su presencia [3,19,32b]. Por ejemplo: “Probablemente usted lo encontrará insensato, pero yo tengo la impresión de que…” “Es muy posible que esto le parezca ridículo, pero podría decirse….” “Sé bien que pocas personas lo verían así, pero…”

Rituales

El ritual es la síntesis más universal y elegante en que pueden combinarse todas las diversas intervenciones descritas.

La utilización consciente, planificada hasta en sus menores detalles, del ritual, fue introducida por primera vez en la terapia de la comunicación por Mara Selvi y sus colaboradores, del Instituto de la Familia de Milán. Según esta autora, un ritual familiar es “una acción o una seria de acciones, acompañada de formulas verbales, que se lleva a cabo con participación de toda la familia. Como todo ritual, tiene que consistir en la secuencia, sujeta a unas ciertas normas, de unos determinados pasos en un determinado momento y lugar.

beassertive AdministratorKeymaster
Psicologia / Neurociencia

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