MARTES CON MI VIEJO PROFESOR , M I T C H     A L B O M

MARTES CON MI VIEJO PROFESOR, UN CANTO A LA VIDA.

´´A veces recuerdo la persona que era antes de que volviese a descubrir a mi viejo profesor. Quiero hablar a esa persona. Quiero decirle a qué debe estar atenta, qué errores debe evitar. Quiero decirle que sea más abierta, que no haga caso del señuelo de los valores anunciados, que preste atención cuando hablen sus seres queridos, como si fuera la última vez que pudiera oírles. Lo que más quiero decir a esa persona es que coja un avión y visite a un amable anciano que vive en West Newton, en Massachusetts, mejor antes que después; antes de que ese anciano se ponga enfermo y no sea capaz de bailar. Sé que no puedo hacerlo. Ninguno podemos deshacer lo que hemos hecho ni volver a vivir una vida que ya está registrada. Pero si el profesor Morrie Schwartz me enseñó algo, fue esto: en esta vida no existe el «demasiado tarde». Él cambió hasta el día en que se despidió.’’ MITCH ALBOM

‘’ Los míos comenzaban: «Querido entrenador…».

Los suyos comenzaban: «Querido jugador…».’’

AUTOR : MITCHELL ALBOM:

Mitchell “Mitch” Albom nació en 1.958 en Nueva Jersey. Finalizó sus estudios universitarios de sociología aunque nunca ejerció como tal.. Más tarde, descubrió su otra vocación, e ingresó de nuevo en la facultad donde obtuvo el título de periodismo, especializándose en la rama de deportes. Compaginó durante un tiempo su trabajo como músico nocturno con la que finalmente fue su verdadera profesión, escribiendo columnas en diversos periódicos de Nueva York.

Tras haber publicado con mucho éxito libros cuyo tema principal era el deporte, en 1.997 sorprende a muchos con ‘Martes con mi viejo profesor‘.

Este libro narra los acontecimientos del presente intercalando recuerdos del ayer del viejo profesor. En el transcurso del libro vemos cómo su salud va empeorando, y digo la salud y no la sabiduría, pues esta última va a más. Nos encontramos ante un relato extraordinario, pues da una tristeza enorme ver un buen hombre llegando a su fin; y es a la vez un relato iluminador, que nos enseña a ver la vida de otra manera, sin dejarnos llevar por la inercia que tiende a imponer el sistema. Nos encontramos ante uno de esos relatos que hacen que te plantees cuestiones esenciales y que deja una huella inolvidable.

14 MARTES | 14 LECCIONES DE VIDA

  • Primer martes: Hablamos del mundo.

  • Segundo martes: Hablamos del sentimiento de lástima por uno mismo.

  • Tercer martes: Hablamos de los arrepentimientos.

  • Cuarto martes: Hablamos de la muerte.

  • Quinto martes: Hablamos de la familia.

  • Sexto martes: Hablamos de las emociones.

  • Séptimo martes: Hablamos del miedo a la vejez.

  • Octavo martes: Hablamos del dinero.

  • Noveno martes: Hablamos de cómo perdura el amor.

  • Décimo martes: Hablamos del matrimonio.

  • Undécimo martes: Hablamos de nuestra cultura.

  • Duodécimo martes: Hablamos del perdón.

  • Decimotercer martes: Hablamos del día perfecto.

  • Decimocuarto martes: Nos decimos adiós.
  • La visión del mundo.
  • Sentir lástima de uno mismo.
  • Los arrepentimientos.
  • La muerte.
  • La familia.
  • Las emociones.
  • El miedo a envejecer.
  • Cómo perdura el amor.
  • El matrimonio.
  • Nuestra cultura.
  • El perdón.
  • El día perfecto.
  • El adiós.

Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido.

Todo el mundo sabe que se tiene que morir, pero casi nadie se lo cree.

(…) si te sumerges en estas emociones, permitiéndote a ti mismo tirarte de cabeza a ellas, hasta el final, por encima de tu cabeza incluso, las vives de una manera plena y completa. Sabes lo que es el dolor. Sabes lo que es el amor. Sabes lo que es la pérdida de un ser querido. Y solo entonces puedes decir: “Está bien. He vivido esa emoción. Reconozco esa emoción. Ahora necesito desligarme de esa emoción por un momento”.

Morrie hizo una pausa y me observó, tal vez para asegurarse de que yo entendía bien aquello.

–Sé que crees que solo estamos hablando de la muerte –dijo–, pero es lo que yo te repito: cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.

Morrie me habló de sus momentos más temibles, cuando sentía el pecho bloqueado con ataques de tos o cuando no sabía si volvería a respirar. Sus primeras emociones eran de horror, el miedo, la angustia. Pero cuando llegó a reconocer la sensación de esas emociones, su textura, su humedad, el escalofrío por la espalda, el sofoco que te recorre el cerebro, entonces fue capaz de decirse: “Está bien. Esto es miedo. Apártate de él. Apártate”.

Pensé en la frecuencia con que era necesario esto en la vida diaria. En cómo nos sentimos solos, a veces hasta el borde de las lágrimas, pero no dejamos salir esas lágrimas porque no debemos llorar. O en cómo sentimos un arrebato de amor por nuestra pareja, pero no decimos nada porque nos paraliza el miedo a las consecuencias que pudieran tener esas palabras sobre la relación de pareja.

El planteamiento de Morrie era exactamente el contrario. Abre el grifo. Lávate con la emoción. No te hará daño. Solo puede ayudarte. Si dejas entrar el miedo, si te lo pones como una camisa habitual, entonces podrás decirte a ti mismo: “Bueno, no es más que miedo, no tengo que dejar que me controle. Lo veo por lo que es”.

Una tarde me quejo de la confusión propia de mi edad, de la oposición entre lo que se espera de mí y lo que quiero yo mismo.

–¿Te he hablado de la tensión de los opuestos? –me pregunta–.

–¿La tensión de los opuestos?

–La vida es una serie de tirones hacia atrás y hacia delante. Quieres hacer una cosa pero estas obligado a hacer otra diferente. Algo te hace daño, pero tú sabes que no debería hacértelo. Das por supuestas ciertas cosas aunque sabes que no deberías dar nada por supuesto.

Es una tensión de opuestos, como una goma elástica estirada. Y la mayoría de nosotros vive en un punto intermedio.

Algo parecido a un combate de lucha libre –le digo–.

–Un combate de lucha libre–dice, riéndose–. Sí, la vida podría describirse así.

–¿Qué bando gana entonces? Le pregunto.

–¿Que qué bando gana?

Me sonrie, con sus ojos llenos de arrugas, con sus dientes torcidos.

–Gana el amor. El amor gana siempre.

Este es un nos narra las últimas lecciones de vida de alguien que supo vivir: amistad, valores, pérdida, enfermedad , una visión existencial que nos hace no perder la esperanza en lo mejor del ser humano.

“MAESTRO HASTA EL FIN” (PÁG155):   MORRIE SCHWARTZ – VICTOR FRANKL

“-Voy a ahogarme. Sí. Mis pulmones no son capaces de afrontar la enfermedad, debido a mi asma. Esta ELA me va subiendo por el cuerpo.” (Pág. 51):  – ‘’Aceptar el sufrimiento : el valor no reside en el sufrimiento en si, sino en la actitud frente al sufrimiento, en nuestra actitud para soportar ese sufrimiento.  uno de los axiomas básicos de la logoterapia mantiene que: “la preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino buscar un sentido a la vida”.“La vida tiene sentido aún en las peores circunstancias”. Viktor Frankl

“-La cultura que tenemos no hace que las personas se sientan contentas de sí mismas. Y uno ha de tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura no funciona no hay que tragársela” (Pág.58): La cultura no hace feliz a todas las personas y si uno no se siente bien en ella no hay porqué seguirla. El vació existencial – Viktor Frankl

“-Sin amor, somos pájaros con las alas rotas” (Pág.113): El amor es algo imprescindible para Morrie, sin él, no podríamos vivir. El  amor es el único camino para arribar lo más profundo de la personalidad de un hombre. Nadie es conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama. Mediante el AMOR, la persona que ama posibilita al amado la actualización de sus potencialidades ocultas.  El que ama ve más allá y le urge al otro a consumar sus inadvertidas capacidades personales. Viktor Frankl

-‘’La gente persigue los valores equivocados en un mundo en que todo ha de ser inmediato y donde todo es reemplazable. Existe mucha autocompasión pero poca compasión por el prójimo.’’ El vacío existencial – Victor Franckl.

Era martes.

‘’ Mi viejo profesor impartió la última asignatura de su vida dando una clase semanal en su casa, junto a una ventana de su despacho, desde un lugar donde podía contemplar cómo se despojaba de sus hojas rosadas un pequeño hibisco. La clase se impartía los martes. La asignatura era el Sentido de la Vida. Se impartía a partir de la experiencia.

La enseñanza prosigue.’’

Fin

 

beassertive AdministratorKeymaster

Psicologia / Neurociencia

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