Stanislav Grof: Un psiquiatra transpersonal

Stanislav Grof, uno de los autores más importantes en el terreno de la Psicoterapia Transpersonal. Empezó como Psiquiatra y Psicoanalista en 1956, investigando sobre alucinógenos con LSD, para buscar una forma de acercamiento y comprensión de los mecanismos de la esquizofrenia. El resultado fue totalmente inesperado, ya que nada tuvieron que ver con la esquizofrenia -que implica aislamiento con respecto al mundo- sino que logró todo lo contrario -mayor apertura al mundo y mayor relación con los problemas internos-.

Esto le llevó en el campo de las experiencias transpersonales, a uno de sus descubrimientos más importantes que fue el de las Matrices Perinatales, en las que describe la transcendencia del marco de la realidad, del espacio y del tiempo, que nos brinda una visión inestimable de los distintos estadios del proceso de nacimiento y las huellas que imprime en el psiquismo de los seres humanos, así como de la psicopatología, destacando del potencial terapéutico de la dimensión religiosa y espiritual. (S. Grof. 1985. Psicología Transpersonal. Ed. Kairos. Barcelona).
Posteriormente desarrolló la técnica de la Respiración Holotrópica, que permite alcanzar esas mismas experiencias prescindiendo de los inconvenientes del uso de los psicotrópicos.
“Las experiencias transpersonales implican una expansión o una ampliación de la conciencia mas allá de las fronteras habituales del ego, y más allá de las limitaciones del tiempo y/o del espacio.” (S. Grof)
La conciencia transpersonal según S. Grof es infinita y trasciende los límites del tiempo y el espacio, límites universales que en realidad son límites de nuestra mente. La conciencia sería transpersonal porque sería independiente de nosotros, siendo una propiedad del universo trascendería el cerebro y nuestros sentidos físicos, pero si mediatizado por estos en la experiencia cotidiana. Por lo tanto, la conciencia de uno esta conectada a la de los demás.
Stanislav Grof dijo: “Si queremos comprender el reino de lo transpersonal debemos concebir la conciencia de una manera completamente nueva. Sólo entonces podremos atisbar más allá de la creencia de que la conciencia es un producto del cerebro humano, que se halla confinada en el interior de la estructura ósea de nuestro cráneo y que, en consecuencia, es el fruto de nuestra vida individual.
En la medida en que aceptemos la noción de lo transpersonal podremos empezar a considerar que la conciencia también existe fuera, que es independiente de nosotros y que no se halla intrínsecamente ligada a la materia. Contrariamente a lo que parece mostrarnos la experiencia cotidiana, la conciencia es independiente de nuestros sentidos físicos, aunque se halle, no obstante, mediatizada por ellos en nuestra percepción cotidiana de la vida.”
“Por más que lo intentemos somos incapaces de liberarnos de los prejuicios impuestos por la cultura y por lo que suponemos que es el sentido común. No obstante, para sostener estas ilusiones debemos seguir ignorando el amplio cuerpo de observaciones y datos que nos proporciona la moderna investigación sobre la conciencia y otras disciplinas científicas que parecen confirmar la evidencia de que el universo y el psiquismo humano carecen de límites. Cada uno de nosotros está conectado y, al mismo tiempo, es una expresión de la totalidad de la existencia.”
“No hace más de veinte años que la conciencia transpersonal se ha convertido en objeto de la investigación científica rigurosa. Antes de esa fecha las experiencias transpersonales sólo tenían sentido dentro del marco de lo espiritual, lo místico, lo religioso, lo mágico y lo paranormal, un dominio, por tanto, privativo de los sacerdotes y los místicos y carente de todo interés para los científicos”.
En la actualidad, la física moderna ha ayudado a comprender mejor a las filosofías milenarias y dándole un mayor prestigio a la psicología transpersonal. Por eso, se puede decir “paradigma transpersonal”, porque la comunidad científica poco a poco comienza a identificarse con lo transpersonal.
Lo transpersonal implica una ampliación de la conciencia que trasciende las fronteras corporales y mentales, englobando todo el espectro de la existencia. Esto se debe a que es una ilusión mental la diferencia entre nosotros y el universo. Y como he dicho anteriormente, la física moderna (ej. Einstein) parece estar de acuerdo en este sentido con las culturas orientales. Por lo tanto, la expansión de la conciencia desdibujaría la ilusión de la separatividad entre los humanos y el medio, y nos conectaría con la unidad o la totalidad. En este sentido, podríamos afirma que la psicología transpersonal es una disciplina que se adecua perfectamente a los modernos descubrimientos científicos.
Por lo tanto, como dijo Rupert Sheldrake, el cerebro no sería el productor de conciencia como siempre se dijo, sino un receptor de conciencia.

 

 

beassertive AdministratorKeymaster
Psicologia / Neurociencia

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