JORDI BELVER

Tengo 55 años. Nací y vivo en Sevilla. Estoy casado por segunda vez y tengo dos hijos. Dirijo el departamento de Física Atómica de la Universidad de Sevilla. Soy un cínico de izquierdas y agnóstico. Entre caballos, perros, burros, gatos, alemanes y sevillanos, vivimos en casa más de 50 criaturas. Publico De Arquímedes a Einstein (Destino)

Cuál ha sido el descubrimiento más bello de la Física?

–El núcleo atómico, por Rutherford en 1908.

–¿Qué tiene de bello?

–Con un instrumental que cabía en una mesa camilla, descubrió que toda la energía y la masa del universo están concentradas en algo diminuto.

–¿La casualidad forma parte de los grandes descubrimientos?

–Becquerel descubrió la radiactividad por- que en mayo de aquel año hubo cuatro días nublados en París y no pudo exponer sus sa- les a la luz del sol. Pero ya su abuelo y su pa- dre trabajaban con sales. Es como la vida misma, una mezcla de azar y necesidad.

–¿Ninguna mujer entre los experimentos más bellos de la física?

–Es que el machismo en la ciencia ha dura- do hasta antes de ayer. Las mujeres no po- dían ir de noche a los observatorios astronó- micos. Iban de día a contar las estrellitas de las placas fotográficas que los astrónomos ha- bían obtenido de noche. Lo que ocurre es que estudiando esas placas es como se ha- cían los descubrimientos.

–Paradojas de la vida.

–Así es. Pero en física las mujeres no entra- ban, necesitaban el permiso del marido para ir a un congreso.

–Mileva tiene mucho que ver con el gran descubrimiento de su marido.

–Einstein era mala persona y mal padre. Él y Mileva, una estudiante de física y mate- máticas mucho mas brillante que Einstein, hallaron juntos la relatividad especial. Creo que la teoría era básicamente de ella.

–¿Por qué dice que era un mal padre?

–Einstein y Mileva tuvieron cuatro hijos. El primero fue una niña y Einstein obligó a Mileva a darla en adopción porque aún no estaban casados. Otro murió con problemas mentales y jamás se preocupó de él. Los otros dos nadie sabe quiénes son porque fueron al registro civil y renunciaron a su apellido.

–¡Pero si era un humanista pacifista!

–Fue muy cruel con Mileva: cuando ella estaba en fase depresiva y Einstein era céle- bre, le llegó a dar instrucciones sobre cómo dirigirse a él en presencia de otros. “Einstein es un gran payaso”, declaró su hermano.

–¿Los hay más siniestros?

–Sí, el berzotas de Platón y su nefasto discí- pulo Aristóteles, que acabaron con una tradi- ción portentosa griega que había llegado ya al atomismo. La ciencia griega junto con la tecnología romana lo dejaron todo prepara- do para que en el siglo I, II o III tuviéramos la máquina de vapor, la electricidad y un montón de desarrollos tecnológicos.

–¿Qué pasó?

–No hubiera hecho falta el renacimiento, se podía haber conectado directamente con la ilustración. ¿De dónde viene la Edad Me- dia? De los dos artistas esos, que desprecia- ron la observación y la experimentación. Se basaban en el argumento de la autoridad; es decir, esto es así porque lo digo yo.

–Póngame un ejemplo, que me está dejan- do pasmada.

–Cuando dos pesos caen, el que tiene más peso va más rápido, parece lógico, pero una hormiga y un elefante caen a la vez y, para eso, sólo hay que coger dos bolitas y tirarlas como hizo Galileo. Pero ellos despreciaban la experimentación, y el “sí porque lo digo yo” le venía magníficamente a una ideología emergente, la católica, que prendía fuego al que no estaba de acuerdo con ella.

–¿Hasta que llegó Galileo?

–Galileo, Copérnico y todos los renacentis- tas se dedicaron a cuestionar a Aristóteles y a tratar de recuperar a Arquímedes, Epicuro, Demócrito y toda la ciencia griega, pero en el ínterin pasaron 2.000 años de oscuridad que todavía  duran.

–¿A qué se refiere?

E N A M O R A D O

Dicen las encuestas que los físicos son los que tienen mayor autosatisfacción en el trabajo

y menos paro. “Pero las facultades de Física se están despoblando justo cuando tenemos mejores laboratorios y profesores. Con mi libro, ‘De Arquímedes a Einstein’, pretendo refrescar la física a los padres para que transmitan a los hijos lo divertida que puede llegar a ser. Y, obedeciendo un dicho de Confucio –‘Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y me lo creí, lo hice y lo aprendí”– propongo experimentos”. Este hombre es un apasionado, tiene el maravilloso don del entusiasmo, así que es capaz de encontrar poesía y belleza en la Física. Conoce la vida de los científicos y los valora como seres humanos más allá de su ciencia. Es un gusto hablar con personas enamoradas de la vida

 –La inquisición pasó a llamarse Congrega- ción para el Dogma de la Fe y Ratzinger era el inquisidor jefe. La Iglesia no ha evolucio- nado nada, lo que ha evolucionado es la Constitución y el Código Civil. Le recuerdo que a Galileo, ya viejo y ciego, Urbano VII lo tenía en arresto domiciliario y no le dejó ni siquiera acudir al entierro de su hija.

–¿Cuál es el denominador común entre los grandes científicos?

–La creatividad, sobre todo en Física, es cuestión de jóvenes, lo demuestra la historia. Las neuronas se ponen flácidas con la edad.

–¿Eso significa que en Física es más impor- tante la creatividad que el conocimiento?

–Sin duda.

–Usted que es tan religioso, ¿hay algún mi- lagro en la Física?

–Yo creo que todo son milagros, sea con un pendulito o con un acelerador de partícu- las. Descubrir un mecanismo de como fun- ciona el mundo es un milagro. Pero para eso no hace falta Dios, basta con organización, imaginación y el método científico que ideó Galileo y que nos hace avanzar con solidez.

–¿Cuál es hoy la gran pregunta?

–La estructura del vacío que se supone que es nada, ¿pero qué es la nada?… De pron- to encontramos, a través de los grandes acele- radores, que el vacío puede estar lleno de co- sas y que espontáneamente se crea energía.

–¿La física se cuestiona sobre la conciencia humana?

–Sí, la mecánica cuántica se cuestiona si el mundo existe independientemente del obser- vador.

–¿El observador modifica lo observado por el simple hecho de observarlo?

–Exactamente, eso es un hecho. Sabemos con precisión cuál es la alteración, pero no sabemos cuál es la realidad. Eso nos conduce a una pregunta esencial: ¿Existe la naturale- za si yo no la miro?

FUENTE:  IMA SANCHÍS, La Contra – La Vanguardia

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Psicologia / Neurociencia

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