Desaprender y Soltar

MUERTE SIMBÓLICA

La muerte simbólica es necesaria para nuestra evolución espiritual.Cuando nombro muerte simbólica, me refiero a soltar y dejar morir ese “algo” que sabemos que ya ha llegado a su fin en nuestra vida. Porque cuando algo se termina, simplemente, se termina y debe morir en nuestra vida. Si no damos muerte, se estanca y por lo tanto, se pudre, y vivir con algo podrido en nuestra vida no es la mejor manera de disfrutar. Todos sabemos que cuando algo se pudre, no huele bien.

Muchas veces, cuando algo llega a su fin, nos negamos desde la “comodidad y el miedo” a dejar morir esa situación. Nos da miedo a abandonar esa zona de confort donde todo es conocido para nosotros y nos da miedo enfrentarnos a todo aquello que nos resulta desconocido. Pero a cambio vamos a pagar un precio y es que, viviremos con un gran vacío que nos hará de la vida un aburrimiento.

Pues bien, estemos alertas porque este vacío es el indicador de que esto ya no es para nosotros, es la señal de que debemos dejar morir aquello que nuestra alma sabe que ha terminado. A “esto” me refiero: a esa situación personal o de trabajo que nos ahoga, a ese grupo de amigos, a esa persona en concreto, a esa pareja o incluso a ese apego material que nos esclaviza diariamente.

Este vacío es el resultado de no ser coherentes con nosotros mismos, de ir constantemente en nuestra contra. Y sin embargo, el ser humano dentro de su ignorancia lo disfrazará diciendo: “Bueno, tampoco estoy tan mal, hay personas peores, aún puedo dar gracias que tengo trabajo; en definitiva, como dice el refrán: más vale malo conocido…..” E incluso, lo más fuerte es que llegamos a decir cosas como “Total, ¡qué se puede esperar de la vida si todo es un sufrimiento!”. Y sí, de la vida podemos esperar cualquier cosa porque la vida nos va a regalar todo aquello que previamente le hayamos dado a ella y además, nos lo devolverá triplicado!! Así que llegado a este punto, es hora de que nos preguntemos: ¿Qué le doy yo a la vida? Porque como le esté dando desolación y vacío, ya sabemos que situaciones nos va a hacer experimentar nuestra querida vida.

Sabiendo esto, ¿por qué no nos planteamos ofrecerle confianza, amor incondicional, alegría, esperanza….? Si ella nos lo va a triplicar, imagina qué cambio daría la vida!!

Sin embargo, como seres racionales que somos y que necesitamos justificar todo aquello que nos ocurre, nos bloqueamos y nos atrapamos en el miedo de abandonar las rutinas en las que nos sentimos cómodos y anestesiados creyendo que todo va bien y que nuestra rutina nos aporta una seguridad que no debemos abandonar. Y en esa rutina, lo lamentable es que no nos damos cuenta de que estamos vacíos, que nos echamos de menos a nosotros mismos. Realmente, esto produce mucha nostalgia porque no hay dada más triste que echar de menos aquello que no te atreviste a hacer.

Bien, pues es aquí donde debemos dejar que la muerte actúe, que la muerte se lleve todo aquello que ya no lo necesitamos y en lo que ya no debemos gastar más energía. Para ello, debemos apartar nuestro ego y dejar entrar a la Divinidad, confiar en ella, soltar y dejar que las cosas ocurran como tengan que ocurrir y sobre todo, no poner expectativas. Hay que levantarse todos los días con metas y objetivos a cumplir, pero nunca pongas tú las reglas de cómo han de suceder, es decir, no pongas expectativas, deja fluir la Divinidad en ti. Piensa y confía que todo es perfecto, que todo caos tiende a un orden por ley Universal. Piensa que una muerte siempre lleva a una vida y es por ello que cuando soltamos y dejamos morir algo, siempre aparece otro algo nuevo y resplandeciente, lleno de vida donde no habrá espacio para ese vacío.

Suelta sin miedo y con confianza en la vida y por supuesto, suelta SIN IRA, SIN RENCOR a nada ni a nadie, acepta de corazón que todo ocurre por una razón y todo es perfecto aunque no lo comprendamos. No sientas culpabilidad nunca, siente responsabilidad, hazte responsable de tu vida y por ello, toma las decisiones desde tu corazón y aparta tu mente racional.

Para todo esto, apóyate y guíate con un único y maravillo ejercicio que la vida te ofrece: “El Perdón”, el Perdón a nosotros mismos, el Perdón de no saber ver la inocencia del mundo, el Perdón de no saber comprender las situaciones de nuestra vida.

Y para terminar, recuerda que cuando morimos, no nos vamos a llevar lo que piensen los demás de nosotros, sino lo que pensemos de nosotros mismos y sobre todo nos llevaremos todo aquello que hayamos hecho con nuestra vida. Porque al fin y al cabo, el otro NO EXISTE, todo es proyección de nuestra mente para poder experimentar aquello que necesitamos aprender.

beassertive AdministratorKeymaster
Psicologia / Neurociencia

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