Dr. Daniel López Rosetti, cardiólogo, especialista en clínica médica y en estrés.
Nací y vivo en Buenos Aires. Casado, tres hijos. Especializado en el tratamiento y diagnóstico del estrés. Jefe del primer servicio de medicina del estrés a nivel público en Argentina. Mi política es la comprensión del otro. Somos seres emocionales que razonan. Creo en Dios, lo siento y no me lo cuestiono.

Sentir más

Cuando inicias el camino del estrés cambias tu conducta: si tienes mal carácter, lo aumentas; si te sobran kilos, comes compulsivamente. Así llegas a los síntomas: colesterol, insomnio, taquicardia, alteraciones intestinales. Y si no consigues compensar el estrés, a la enfermedad. En Emociones y sentimientos (Ariel), este médico que vivió en propia carne los efectos devastadores del estrés va a la raíz del mal convirtiendo la filosofía en ciencia, explicándonos por qué la felicidad es una conquista y mostrando con interesantes investigaciones cómo las emociones son el sustrato de nuestra vida. Sorprende saber como en territorios donde los tuits que circulan son más negativos el estrés se dispara. La conciencia es nuestra aliada.

 

¿La alegría o la tristeza son consustanciales al humano?

Sí, como la ira, el miedo, la sorpresa y el asco. Son emociones básicas ancestrales que forman parte de un programa biológico.

¿No se aprenden?

Un ciego de nacimiento tiene la misma expresión de alegría o de tristeza que el que ve, siempre simétrica. Pero cuando le agregamos el pensamiento, las expresiones faciales se hacen más complejas y se vuelven asimétricas. La emoción es una cosa, y el sentimiento, otra.

Hablamos del amor, el odio, la culpa, la vergüenza, el desprecio, la felicidad…

Sí, sentimientos que no tienen un rostro, pero, a diferencia de las emociones, pueden durar mucho tiempo, incluso toda la vida. Su mala gestión nos lleva al sufrimiento, que es la palabra que define el estrés. El estresado no es feliz.

Pues vivimos una epidemia de estrés.

La palabra epidemia estaba reservada a las enfermedades infectocontagiosas. Pero hoy sabemos que si usted tiene estrés contagia al de al lado, y por tanto, en un lugar donde hay varias personas con estrés, como en una oficina, el ambiente es estresante; y si es una ciudad o un país, el resultado es el estrés psicosocial.

¿Y tan sólo es una cuestión de percepción?

Así es, el cerebro no distingue entre fenómenos reales o imaginarios. Ahora con el Mundial de fútbol habrá infartos. En el de 1998, cuando en octavos de final, en Francia, Inglaterra quedó fuera del Mundial frente a Argentina, aumentaron los infartos agudos en Inglaterra un 25%.

¡…!

El estrés psicosocial afecta a todos, independientemente de la condición económica o cultural, y es uno de los temas de nuestro tiempo.

¿Qué nos pasa, doctor?

Uno de los problemas de nuestra sociedad es la soberbia, querer más, pero hay tres remedios.

A saber…

Si miras por un telescopio, enseguida te das cuenta de lo pequeño que eres. Si estrujas una bacteria entre tus dedos no la puedes destruir, demasiado pequeña, pero ella te puede matar. El tercer remedio es tomar conciencia de que el tiempo no tiene marcha atrás.

¿Y qué tiene que ver con el estrés?

Quien vive anclado en el pasado tiene tendencia a la depresión, quien vive pendiente del futuro, a la ansiedad y el estrés.

¿Usted ha sufrido estrés?

Sí y me inmunodeprimí y enfermé de tuberculosis. Por eso me interesé por esta enfermedad y acabé creando el primer servicio de medicina del estrés público en Argentina.

Sabe bien que se siente entonces.

En los talleres de manejo del estrés, más allá de las cuestiones farmacológicas, tenemos más de 40 frascos con cápsulas de “no”, de “dosis de amigos”, “contra pensamientos distorsionados”, “meditación”…

¿Eso receta?

Sí, dependiendo de qué tuerca tengas floja. Todos tenemos en la cabeza un tarro para problemas y tendemos a llenarlo hasta los topes. Nosotros ayudamos a vaciar el tarro.

¿Enfatizando la importancia de los sentimientos?

La razón no da la felicidad. Con toda nuestra capacidad intelectual sólo somos capaces de tener un pensamiento por vez, es como poner sólo un ingrediente en la cazuela. Sin embargo, hoy los inputs que recibimos son ingentes.

Así estamos de agotados.

Simplemente devolvemos pelotas, pero no las metemos en la cesta. Hay que saberlo.

Si volviera a vivir, viviría más intensamente las emociones y los sentimientos. Si pudiera volver atrás, educaría a mis hijos en base a las emo­ciones y no a la razón. He llegado a la conclusión de que la frontera final del manejo del estrés tiene que ver con la filosofía, cuyo fin último es la felicidad.

Si los otros son nuestro norte y vivimos un nosotros estresado, ¿qué hacemos?

En el Desiderata, Ehrmann dice: “Esfuérzate en ser feliz”. No se es feliz espontáneamente. Todos los sentimientos fueron seleccionados evolutivamente porque son útiles, incluida la culpa, la vergüenza, la envidia o los celos.

El problema es la proporción.

Cuando creamos el servicio de medicina del estrés mi consigna fue “este tiene que ser el segundo lugar feliz del hospital” tras obstetricia, donde todo el mundo entra con globos y ­bombones.

Hay que aprender a adaptarse.

El estrés (el sufrir) es una balanza: en un lado están las cargas, y en el otro, mi capacidad de resistencia. Si la carga pesa más, caes en la infelicidad. Hay que cambiar la percepción, y así modificar la conducta y los hábitos que te dañan.

¿Y el estrés de saber que la vida pasa?

Yo tengo 60 años y he pasado 20 dormido, así que no me queda mucho. Hay que aplicar la formula: vivir el tiempo presente, practicar un sano egoísmo, tener proyectos realizables a corto plazo y valorar la comunicación. Yo cada día soy más simple, porque estoy seguro de que ahí está la felicidad.

¿Le ha costado aprenderlo?

Yo era un soberbio. Un día mi madre me hizo una pregunta de medicina y le estuve hablando durante media hora. Al terminar le espeté: “¿Entendiste?”… Y ella me contestó: “Dani, si hablas así no vas a curar a nadie”. Me enseñó a apearme de la soberbia y me enseñó medicina.

 

Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20180629/45472893142/si-volviera-a-vivir-viviria-con-mas-intensidad-las-emociones.html

beassertive AdministratorKeymaster
Sorry! The Author has not filled his profile.

Deja un comentario